Por qué el aire acondicionado nos condiciona

Conferencia dictada por el Arquitecto Roberto Messana, AD Messana air-ray, en la Sociedad Colombiana des Arquitectos de Bogotà. 

PREMISA

 

Antes que nada, es necesario aclarar que nuestros sentidos son al menos 9, y cada uno de ellos interactúa con diversas fuerzas que consumen la preciosa energía electroquímica con la cual funciona nuestra mente.

 

1 - LA VISTA:

Interactúa con las fuerzas contenidas en las ondas electromagnéticas en la frecuencia de la luz. FOTORECEPTORES

 

2 - EL OÍDO:

Interactúa con las fuerzas mecánicas contenidas en las zonas sonoras. TÍMPANO + MARTILLO + CÓCLEA

 

3 - EL EQUILIBRIO:

Interactúa con la fuerza de gravedad, y las fuerzas inerciales. LABERINTO

 

4 - OLFATO:

Interactúa con las fuerzas químicas de las sustancias contenidas en el aire, y en los gases en general.

 

5 - QUIMIORRECEPTORES DEL OLFATO EL GUSTO:

Interactúa con las fuerzas químicas de las sustancias contenidas en elementos líquidos y sólidos.

QUIMIORRECEPTORES DEL GUSTO LOS SENTIDOS

 

6 - EL TACTO TÉRMICO:

Interactúa con las fuerzas del movimiento interno molecular (vibración intrínseca de las partículas de la materia). Se divide en dos tipologías de receptores:

A- FRÍO: receptores o bulbo de Krause que están en grado de reconocer las sensaciones del frío;

B- RECEPTORES de calor o corpúsculos de Pacini que están en condición de reconocer las sensaciones

del calor.

 

7 - EL TACTO MECÁNICO:

Interactúa con la fuerza del movimiento intermolecular (presión dinámica y estática de la materia fluida y sólida). Está constituido por una familia de receptores llamados mecanorreceptores:

CORPÚSCULOS DE VATER-PACINI, que perciben hundimientos hasta de apenas un micrón;

TERMINACIONES DE RUFFINI, que perciben el estiramiento de la cutis;

CORPÚSCULOS DE MEISSNER, que están en condición de responder a depresiones de la cutis de pocos micrones de profundidad;

DISCOS DE MERKEL, que perciben las presiones continuas;

CORPÚSCULOS DE VATER PACINI, que perciben depresiones del orden de un sólo micrón;

LOS SENTIDOS

 

8 - LA PROPIOCEPCIÓN:

Interactúa con las fuerzas biomecánicas internas (auto-percepción de la estructura muscular de posición / esquelético) y son: Los órganos tendinosos de Golgihígado, etc.

 

LOS SENTIDOS

 

9 - EL DOLOR:

Interactúa con todos los tipos de fuerza en todo el cuerpo con la exclusión de algunos órganos como el cerebro, pulmones, hígado, etc.

 

 

DISTRIBUCIÓN DE LOS RECEPTORES CUTÁNEOS

 

Es interesante notar que los receptores mecánicos son 33 veces superiores a los térmicos.

Esto demuestra cuanto mayor es la energía potencialmente empleada para la estimulación mecánica respecto a la térmica.

Siendo la superficie media de la piel humana de 2 m², sobre ella están distribuidos cerca de 250 millones de sensores térmicos y mecánicos. Veamos ahora cómo funciona todo esto.

 

 

RECEPTORES EXTENSIONES

Los receptores térmicos, mecánicos y del dolor, se distribuyen sobre la piel de la siguiente manera:

LOS SENTIDOS

• FRÍO RECEPTORES 3/cm2 < total 4/cm2 < total 132/cm2

receptores mecánicos

receptores térmicos

• RECEPTORES DE CALOR 1/cm2

• CÉLULAS DE MERKEL 20/cm2

• CORPÚSCULOS DE MEISSNER 100/cm2

• CORPÚSCULOS DE RUFFINI 10/cm2

• CORPÚSCULOS DE VATER PACINI 2/cm2

• RECEPTORES DEL DOLOR 100/cm2.

 

Como hemos dicho, nuestro cuerpo funciona con energía electroquímica. Ésta es nuestra energía, la más preciada del universo, por cuanto es aquella que alimenta nuestra conciencia de existir, y de ella depende la calidad de nuestra vida. Partiendo de los sensores, los impulsos nerviosos (energía electroquímica), a través de los nervios, llegan al cerebro, en donde son elaborados y hechos conscientes (consumiendo otra energía electroquímica). En la práctica, la energía electroquímica transporta información.

 

 

LAS CONDICIONES IDEALES

 

En condiciones térmicas ideales, los sensores térmicos de nuestro cuerpo son solicitados al mínimo y, de este modo, utilizan poca energía electroquímica (medible en impulsos eléctricos por segundo) con ambas tipologías de sensores: calor y frío.

En el cuerpo humano, en torno a los 36°C se tiene el valor común más bajo (dos impulsos por segundo). Lo que representa el mínimo necesario para informar al cerebro de la sensación de equilibrio entre las dos condiciones opuestas.

En esta condición ideal, los sensores mecánicos no son utilizados y, por lo tanto, no consumen la preciada energía electroquímica. Esta es la condición de la convección natural, en la cual el cuerpo irradia, y es él mismo, con su propio calor, quien pone en movimiento, uniforme y lentamente, el aire que lo circunda. Las partículas de aire más frías vibran menos y, al contacto con la piel más caliente, absorben parte de esa mayor vibración, aumentando así de volumen; Esto las hace más enrarecidas y ligeras, llevándolas a moverse hacia arriba y transportando el calor.

 

 

¿QUÉ SUCEDE CON EL AIRE ACONDICIONADO?

 

El aire acondicionado, al no bajar la temperatura superficial de los ambientes, no permite al cuerpo irradiar, utiliza sólo el aire para absorber su calor metabólico y, por lo tanto, requiere una baja sensible de temperatura y una elevada movilización (convección forzada).

Además, necesita de una elevada deshumidificación para permitir al cuerpo enfriarse también por transpiración osmótica, haciéndole emitir vapor acuoso.

Analicemos ahora estos tres tipos de acción en el cuerpo.

 

A - CONVECCIÓN FORZADA “FRÍA”

Como lo confirma la experiencia de cada uno, la combinación de enfriamiento del aire y su movimiento mecánico determina una distribución del intercambio térmico convectivo no uniforme.

Lo que altera el equilibrio energético de los sensores de frío y de calor, creando sensaciones negativas y potenciales perturbaciones físicas tales como tortícolis, y dolores o enfermedades por enfriamiento en general. Además, se produce un desperdicio de energía electroquímica.

 

B – CONVECCIÓN FORZADA MECÁNICA

La acción mecánica artificial necesaria para distribuir el aire frío en el ambiente, lleva a crear en la superficie de la piel zonas localizadas de presión, debidas a la velocidad del aire, que puede superar los 40 cm/s.

Este nivel de presión estimula los mecanorreceptores que, activados, consumen energía electroquímica; la cual, también en este caso, es desperdiciada, por cuanto no es requerida por las sensaciones térmicas del cuerpo.

 

C – EVAPORACIÓN OSMÓTICA

El agua contenida en las células es obligada a salir por ósmosis, a través de la membrana celular, por causa de la fuerte baja de la humedad del aire, producida por el sistema de aire acondicionado para permitir el completo enfriamiento del cuerpo humano.

La evaporación por ósmosis (transpiración) no produce sensaciones negativas en la piel (como la sudoración) y, por lo tanto, resulta confortable.

Sin embargo, mantiene al interior las sales (que pueden salir sólo con el proceso de sudoración, por la acción de las glándulas sudoríparas y a través de los poros) determinando un aumento de la concentración salina interna y la reducción del contenido óptimo de agua. Esto hace disparar la reacción natural del cuerpo:

la sed.

Por lo tanto, el aire acondicionado hace trabajar inútilmente al tacto mecánico, mal al tacto térmico (por falta de uniformidad) y aumenta la sed.

 

RESULTADO: RENDIMOS MENOS, MALGASTANDO VIDA Y DINERO. Esta reducción en nuestro rendimiento vital se acepta por costumbre y adaptación. PERO CUESTA.

 

Un flujo de información superflua (perturbaciones electroquímicas) llega a la mente, que resulta distraída y limitada en su funcionalidad y su capacidad para producir resultados.

Hemos visto precedentemente como los sensores mecánicos son aproximadamente veces más que los sensores térmicos, por lo cual, su activación inútil sustrae una gran cantidad de energía electroquímica a las funciones mentales.

 

LA ILUSIÓN DE LA ADAPTACIÓN

El hombre es muy capaz de adaptarse, pero esta capacidad tiene un precio, ella es un mecanismo de sobrevivencia, como el sudor o los escalofríos. Nos parece que estamos bien pero, en realidad, sólo hemos bajado el nivel de nuestras prestaciones a las condiciones “posibles”, es decir: a las cuales nos hemos “acostumbrado”.

Sin embargo, no podemos dar lo mejor de nosotros mismos, si no solamente lo que es posible, en estas condiciones disminuídas. Esto es la adaptación: una baja de nuestros estándares.

Nosotros tenemos valor, y este valor se expresa a través de nuestro trabajo, en nuestras relaciones, y en la calidad de nuestra vida este valor se expresa, también, a través del correcto empleo de la energía electroquímica que nos hace funcionar. ¡Es una lástima derrocharla!

 

 

LOS EFECTOS PRÁCTICOS DE LO EXPLICADO

 

La energía electroquímica desperdiciada reduce y sustrae la energía necesaria a la alimentación de las funciones “focalizadas”, que son aquellas que nos interesan.

Esto se manifiesta de varias maneras:

 

• Reducción de la atención y de la concentración (menor focalización)

• Pausas innecesarias, a saber: para calentarse, para regular el termostato, para pedirle al vecino de oficina de cerrar el ventilador, para quejarse de la falta de confort, para compensar la falta de confort percibida, etc.

• Estrés

 

En resumen:

 

AIRE ACONDICIONADO = DISMINUICIÓN DEL RENDIMIENTO MENTAL

 

A continuación presentamos un artículo de un noticiero italiano, Tgcom24, sobre los efectos del aire acondicionado en la salud:

 

¿La culpa? Es del aire acondicionado, lo que ha enfermado en estos días por lo menos 10-15 mil italianos.

“Toda una serie de dolencias relacionadas con el exceso de aire acondicionado, prendido en tiendas, oficinas y hogares, para tratar de escaparse de las garras del calor”, dice Fabrizio Pregliasco , virólogo de la Universidad de Milán, señalando con el dedo, en particular, a “ los cambios bruscos de temperatura, que allanan el camino a adenovirus, rinovirus y coronavirus, los microorganismos ‘primos’ de la influenza”. Pero las responsabilidades del aire acondicionado no se limitan a los resfriados, al pasar bruscamente de un calor extremo al frío.”

También hay algunos efectos mecánicos, relacionados con la deshidratación de las vías respiratorias.

“La buena noticia es que se trata de molestias que, por lo general, no llegan al estado de fiebre, y acaban por resolverse espontáneamente en pocos días. La búsqueda de un ambiente fresco nos puede regalar una

congestión, sobre todo si se ingresa a una habitación en donde la temperatura es muy baja, inmediatamente después de haber comido: el shock frío bloquea el peristaltismo. Pero, atención: en este período - dice Pregliasco - también circula un enterovirus que causa dolores de estómago y trastornos intestinales”.

Para defenderse de las dolencias del aire acondicionado, el virólogo invita a ajustar la temperatura a niveles no “polares”:

“Durante el día, y también por la noche, es bueno no exagerar y no forzar el cuerpo a ser sometido a unos cambios térmicos repetitivos. La sugerencia, en particular para la noche, es no bajar de 24-25 grados - concluye - evitando así una excesiva diferencia con la temperatura del ambiente exterior”.

 

- El clima es sofocante, el calor nos hace sufrir y noches sofocantes nos impiden dormir. Sin embargo, estamos resfriados, con congestión nasal, tos y dolor de garganta, como en invierno.

¡Aire acondicionado: cuantas dolencias! Las víctimas en estos días son 15.000

 

Una cantidad muy elevada de estudios e investigaciones ha sido realizada para determinar el valor económico de la calidad del confort térmico de los ambientes de trabajo.

Una síntesis de tales estudios puede ser hecha reportando las siguientes conclusiones generales:

 

Variación de las prestaciones productivas del personal: 2÷10%

Relación costo del personal/ energía primaria: 50÷200 veces

Cada condición ambiental que reduce las prestaciones personales (en términos cualitativos y cuantitativos) hace aumentar el ausentismo, reduce las ventas y, por lo tanto, es más costosa que la suma de los costos de inversión y de operación que se requieren para obtener una calidad superior del ambiente de trabajo.

(Woods, 1989)

 

El mayor costo de inversión se amortiza en poco tempo, gracias al aumento de la productividad y a la

ganancia económica debida al ahorro energético.

 

EL VALOR OFICINA de 1000 m² con 50 personas

Costo del personal 2 millones de euros/año

Aumento de la productividad 2÷10% €40,000 - €200,000

Costo equipo estándar €220,000

inversión en sistema radiante €20,000

Ahorro energético €4000 - €5000

Amortización de la inversión 1- 5 MESES

 

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